Ejercicios Espirituales de las religiosas SSVM misioneras en Tierra Santa

Ejercicios Espirituales de las religiosas SSVM misioneras en Tierra Santa

Queridos amigos:

Es una gran alegría para nosotras, religiosas SSVM, misioneras en Tierra Santa, haber podido realizar otras tres tandas de ejercicios espirituales anuales, según el método de San Ignacio de Loyola, a pesar de las circunstancias en la región y la dificultad de moverse fácilmente de un lugar a otro.

Este año, debido a la pandemia, los ejercicios tuvieron la particularidad ser predicados por por medio de videos previamente grabados por el P. Alberto Barattero (IVE), Superior Provincial en EEUU; los Padres Carlos Ferrero (IVE) Superior Provincial en Tierra Santa y Marcelo Gallardo (IVE) celebraron las Misas y atendieron las confesiones de todas las tandas.

Los Ejercicios se realizaron en la casa provincial de las Hermanas en Belén.

Para quienes no lo saben, los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola son una secuencia ordenada de meditaciones y contemplaciones -ejercicios- que surgen de la profunda experiencia espiritual que el santo vive a partir de su conversión; su objetivo es ayudar al que se ejercita en ellos a descubrir cuál es la voluntad de Dios para su vida. Escribía Pio XI: «De este modo, venerables hermanos, si por todas partes y por todas las clases de la sociedad cristiana se difundieran y diligentemente se practicaran los Ejercicios Espirituales, se seguirá una regeneración espiritual; se fomentará la piedad, se robustecerán las energías religiosas, se extenderá el fructífero ministerio apostólico y, finalmente, reinará la paz en los individuos y en la sociedad.» (Pío XI, Mens Nostra)

Damos gracias a Dios por la gracia enorme de poder participar a los  Ejercicios Espirituales y encomendamos a sus oraciones, en esta ocasión, especialmente a las hermanas que los acaban de realizar y a todos nuestros religiosos que anualmente también los realizan, para que siempre con fuerzas renovadas, no busquen otra cosa que la gloria de Dios y la salvación de las almas.

Hermana Farah Al Masih